Summer Man nos sorprende con un estilo narrativo diferente en lo que va de la serie, más íntimo, más personal, acompañamos a un Don como nunca habíamos visto, escribe un diario que nos sirve de guía por todo el episodio, ahora Don hace ejercicios continuamente, deja de beber, e incluso le da solo unos besos a la cita de turno aunque podía ir mucho más lejos, estamos ante la maduración del personaje. Es que lo decimos con orgullo casi de padres o padrinos más bien, nuestro Don está creciendo, o al menos está tratando de parar la mano y no dejarse llevar por los excesos, esperemos que no haya una recaída o si la hay, que sea al estilo que solo Mad Men puede hacer.
Don Draper toco fondo en el capitulo anterior, lo vimos totalmente ebrio, perdido, poco lúcido, en una patética pelea contra Duck, durmiendo literalmente en sus vómitos, todo aquello ha motivado el cambio que vemos hoy, un hasta aquí nomas.
El diario que escribe Don y comparte con nosotros narrado con su voz en off, nos permite seguir el infortunio de Don, beber le hace más llevadero el día, mas soportable, la frase que dice al inició del episodio “…Dicen que cuando tienes que dejar de beber, es cuando tienes problemas con la bebida…” lo dice todo, Don es un alcohólico.
El poder de las mujeres, Peggy despide a Joey, el dibujante que se le va la mano en las bromas del tipo que hacen los escolares de secundaria con Joan, la escena final en el ascensor, donde Peggy quiere escuchar las gracias de Joan por haberla “apoyado”, no termina como ella quisiera.
Joan no es solo una simple secretaria, como demuestra a qué nivel tenía la situación controlada desde un principio, no va llorar porque le hacen unas bromas pesadas, habrá pasado esa situación varias veces, no por nada es el poder detrás del trono, si hubiera querido hubiera hecho que boten a Joey desde el inicio, no necesita la ayuda de Peggy y se lo hace saber, al contrario que Peggy haya intervenido, ha sido contraproducente para las dos, moraleja “…el poder debe ser cuidadosamente utilizado…”.
Don no desaprovecha ninguna, es el maestro de la seducción, la conversación que oye de la terapeuta que trabaja en la oficina rompiendo con su novio, le da la señal que tiene ahora campo abierto, y no pierde el tiempo para actuar, quizás si Don viviera en el Siglo 21 lo diagnosticarían de adicción al sexo, además de al trabajo.
La familia perdida, la soledad, son parte de la serie desde el principio pero en este capítulo es algo casi palpable, se respira en cada escena. La añoranza de Betty, que no termina de crecer, siempre deja la sensación que estamos ante una niña malcriada y engreída, pareciera que se hubiera vuelto a casar como parte de una venganza contra Don, pero que recién en este capítulo es consciente que ya no es su esposo, que lo ha perdido y ella también debe seguir adelante.
La vecina nos advierte y le advierte a Betty sobre lo que seguramente será la trama en los próximos capítulos “…El no tiene nada que perder (por Don), tu lo puedes perder todo…”, un posible triangulo amoroso a la vuelta de la esquina.
En resumen un excelente capitulo de una gran serie, realmente esta temporada Mad Men ha llegado a un nivel mas que impresionante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario